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FIB: Una 24ª edición que apuesta por la electrónica de calidad

Un festival con 24 años de trayectoria es siempre una apuesta segura, y a pesar de no centrarse solo en la música electrónica, este año sin duda se han superado con actuaciones muy exclusivas, LIVEs y artistas emergentes de enorme calidad. En solo 4 días pudimos ver gran variedad de artistas y géneros, abarcando desde el más puro progressive house al synthpop más noventero.



Empecemos por el primer día de festival, el jueves, donde pudimos ver a un Travis Scott a medio gas, que llegaba tarde y se despedía como un adolescente con sus padres delante de sus amigos, -con poco cariño-. Pero enseguida el noruego Cashmere Cat nos sacó una sonrisa a ritmo del bass más melódico, mientras que Sofi y Tukker hacían lo propio en el escenario de Radio 3, llevando el jungle pop por bandera y sus poemas brasileños adaptados a ritmos más actuales. La encargada de cerrar el escenario ‘Las Palmas’ era la valenciana Ley DJ, que despedía la primera jornada con un enérgico set cargado de la electrónica más indie del panorama actual.

El viernes ‘todo’ se reducía a uno de los mayores exponentes de la escena mundial, y es que el sueco Eric Prydz hizo maravillas en un set de 2 horas junto con las visuales de su renovado show HOLO. Una de las pocas fechas en las que le podremos ver este verano en España, junto a su residencia en el ibicenco club Hï, y donde sacó todas sus facetas tanto como Pryda como con su alias más ‘oscuro’, Cirez D. Sonaron Elements, Opus, Pjanoo y un sinfín de auténticos himnos que el de Täby supo combinar con unas visuales de auténtica locura, las cuales ya hemos podido ver en Glasgow y Londres. Esa misma noche en los escenarios de ‘VW Driving Music’ y ‘South Beach Pool Party’ pudimos ver a Dani Less y Rocket DJ, entre otros, mientras nos refrescábamos en la piscina rodeados de FIBers.



Llegábamos al sábado con unas ganas inmensas de ver un LIVE muy especial, el de Chase&Status, aunque antes que ellos era el turno del dúo de synthpop inglés Pet Shop Boys. No os engañamos si os decimos que dieron una de las mejores actuaciones del festival, con un atuendo muy particular, -ya que salieron portando unos cascos metálicos con forma esférica-, hicieron bailar a todo aquel que se dejó llevar, al ritmo de Always on My Mind, Go West o Domino Dancing. Tras estos, ahora sí llegaba el momento de ver a Chase&Status en acción, que acompañados del batería Andy Gangadeen, el MC Rage y muchas voces conocidas, pusieron el drum and bass en el cuerpo de los asistentes. Una enorme ‘C’ y una ‘S’ iluminadas eran la cabina de cada uno de ellos, que sincronizado con los videoclips en directo hacía la fusión perfecta para una actuación mágica. Este día también pudimos ver en el escenario de Radio 3 al joven productor Hayden James, para culminar con los DJs del madrileño Ochoymedio Club y MYD, que nos sorprendía con un set de puro techno.


El último día del festival era uno de los más fuertes, y no solo por la electrónica, -de la que ahora hablaremos-, sino porque coincidían bandas como Bastille, Dorian y el grandísimo Liam Gallagher. Pero vamos a nuestro terreno, y es que si de una actuación salimos con una sonrisa de oreja a oreja, esa fue la de Justice esa noche. Los franceses llevaron a Benicàssim un montaje que no es muy común ver en otros festivales: 36 amplificadores Marshall con pantallas LED apilados a los laterales de sus respectivas cabinas, -las cuales también eran parte de las pantallas-, junto a unas plataformas móviles con espejos por un lado y también pantalla por el otro, y la inconfundible cruz símbolo del dúo. Todo esto unido a sus atemporales sonidos de electro house, Nu-disco o french house hicieron la del FIB una actuación que jamás olvidaremos, ni nosotros, ni nadie allí presente. Stop, Fire, D.A.N.C.E. y Safe and Sound son algunas de las canciones que sonaron para cerrar el escenario principal del festival, donde al acabar su actuación no cesaron los merecidos aplausos y coreos para los galos. Pero no todo fue Justice esa noche, también pudimos ver a Cedric Gervais en el escenario de Radio 3, poniendo temas de la electrónica más mainstream para hacer saltar al público, que parecía no tener ganas de que la noche llegara a su fin. Posteriormente DJ Rojiblanco se subió a la cabina en el escenario ‘Visa’, para luego culminar el festival con los sonidos tech de Detroit Swindle.




Sin lugar a dudas ha sido una enorme 24ª edición del FIB en cuanto a electrónica se refiere, donde ha primado la calidad y la exclusividad de los shows. Asimismo las instalaciones y seguridad han sido impecables, en un festival que ha crecido exponencialmente pero con una ambición que respeta la prudencia que requiere organizar un evento así. El próximo año será seguro muy especial, ya que cumple 25 años, y ya hay fechas: del 18 al 21 de julio. ¿¡Nos veremos en Benicàssim!?